sábado, 3 de enero de 2009

Babo's Adventures 2: Capitulo 12.

ESCENAS DEL CAPÍTULO ANTERIOR (De Carucha):
Luego de ingresar solo y torpemente a una de las puertas, Carucha llego a una dimensión donde el mundo estaba dominado por un desierto y se desmayó victima del intenso calor. Ahí Carucha fue rescatado por su nuevo amor, Juli, y su abuelo pervertido, Janjob.
La pacifica aldea donde ellos vivian, fue atacada por un grupo de mercenarios sangrientos, conocidos como el Silver Claw. Carucha los derrotó y se ganó el amor y la gratitud de toda la aldea. Luego de festejar el triunfo, le indicaron a Carucha que para encontrar el cristal que buscaba, debería buscar al Sabio de las Dunas. Así comienza este capítulo:
Babo’s Adventures: Capítulo 13
Caruchas Gaiden:

TRAINING.




El sol se elevaba en el poniente, en medio de una incoherencia contextual. El tipuca jadeaba sediento, hacia días que no bebía una gota de agua.
“La puta madre, que sed, y el agua se acabó el primer día…”- Dijo Carucha, un poco para si mismo, pero tambien al tipuca, esperando una respuesta.
Poco después de salir de la aldea, habia frenado a un costado del camino para regar unas flores que le quería regalar a Juli cuando volviese. Lamentablemente, usó toda su agua. Y la del tipuca. Lamentablemente, Carucha es un imbecil.
Su morena piel ardía bajo el inclemente sol, y lo tostaba como en sus viajes al caribe, y ya no tenia saliva en la boca.
“Puta madre, entre tantas palmeras y oasis no voy a encontrar nunca al viejo este de mierda”
Lamentablemente, sigue siendo un imbecil.
“Lo que me faltaba”- Se quejó Carucha –“Ese pajaro pelotudo se supone que lo siga, y hace media hora que me tiene dandole vueltas a la choza esta…”
Subiendo por vigésima vez la misma duna, el tipuca frenó en la cima, miró a Carucha de reojo y le dijo: “Pelotudo, ya estas alucinando… Yo me mando a mudar, chau” y ahí mismo se cagó muriendo el bicho ese, rodando cuesta abajo con Carucha sobre su lomo.
Ya sin fuerzas, Carucha sintió como perdia la conciencia poco a poco, levanto la mano al cielo, imaginando el rostro de Juli, comenzó a bajar la mano a su ingle, pero se desmayó cuando la sangre se desvió de su cabeza.

*crrrgh… Crrrrgh*” (El ruido de arrastrar a un cordobez inconciente por la arena del desierto… QUE BUENAS ONOMATOPEYAS MAN)

“Ugh… Culeado… Mamá, no estoy chupado mamá, no me jodas la puta madre…”- Comenzó Carucha a lamentarse.
“Pobre jóven”- Escuchó a lo lejos –“Está alucinando”.
“Callate caballo puto”- Respondió Carucha.
“Esto te va a refrescar”- Dijo la misma voz, y un chorro de agua cayó sobre la carucha de Ramiro.
Siguió durmiendo imperturbable.
“Dios mio, debe ser la fiebre del desierto, ninguna persona normal duerme de esta manera… Tiene que reaccionar rápido o morirá”- Dijo apurada la persona, y salió a buscar rápidamente agua helada al pozo.
Cinco baldazos después, Carucha se despertó furioso, pero con los ojos cerrados todavía.
“MAMÁ TE DIJE QUE NO ESTOY CHUPADO LA PUTA MADRE”- Gritó, y elevando su poder, Carucha lanzó un puño feroz por instinto a quien lo despertó.
La enjunta figura saltó rápidamente para atrás, y con un dedo flaco y nudoso frenó el ataque del cordobés.
Con un bostezo impresionante, Carucha abrió un poco los ojos, y se encontró frente a la choza, con la puerta abierta, donde podía ver unos simples muebles y un ambiente fresco y cómodo con una cama a un costado.
“Cama…”- Dijo caminando hacia el interior de la choza, ignorando al pequeño hombre que lo miraba divertido desde sus espesas cejas, pobladas de blanco.
Nueve horas después, Carucha finalmente se desperezó y encontró dos platos de comida sobre una mesa sencilla, donde estaba el viejo sentado.
“Buenas noches, jovencito, siéntate”- Dijo el anciano, señalando una silla frente a él.
Sin pronunciar palabra, Ramiro se sentó y vio su plato.
Queso. Una de las pocas comidas que el cordobés puede comer, debido a que es una niña malcriada.
“¿Y mi nesquick?”- Preguntó Carucha.
“Jojojojo, que chico tan extraño”- Rió el viejo –“Se nota que eres de sueño pesado”.
Carucha no dijo nada más, y se concentró en comer su cena.
Cuando terminó de comer, dejó su plato y agradeció al anciano.
“Agradezco su hospitalidad”- Dijo Carucha –“Pero estoy en medio de una importante misión, creo, y estoy apurado”.
“Oh, entiendo, entiendo… Y de curioso nomás, ¿Me puedes decir cual es tu misión?”- Preguntó el viejo acariciando su larga barba de sabio.
“Y, me dijeron que tenia que seguir a un pajaro para encontrar a un viejo que vive solo en medio del desierto, en una choza… El Saco de las Medialunas o algo asi… El Sabio de las Medialunas… Creo que me pidieron que compre media docena de medialunas del Abuelo. Media docena de grasa, media de manteca y media con dulce de leche me pidieron.”
“Oh, muchacho, niño, parece que el sol te afectó y se te han confundido las ideas…”- Dijo el viejo en tono amable –“Siéntete alegre, pues tu búsqueda ha terminado, yo soy el Sabio de las Medialunas del que hablas… Pero soy el Sabio de las Dunas, no las medialunas…”
Carucha abrió levemente los ojos sorprendido.
“Pero… No entiendo, si el pájaro ese no me dijo nunca que llegamos… Un… “Estamos”, o “Ya llegamos”, o “Ramirito, esta es la casa”, ni nada…”- Le explicó Carucha.
El anciano ignoró el comentario, y le acercó un vaso de agua, que con un gesto lo invitó a tomar.
“Dime muchacho, ¿Es tu nombre Ramirito?”- Preguntó el sabio.
“Pobre”- pensó Carucha –“No es tan sabio, debe estar medio tocado de la cabeza el viejo… Senil o algo”
“No, no… Mi nombre es Ramiro, Ramirito es solo un apodo que me dice la gorda hija de puta de Marta que cocina en casa”- Respondió Carucha –“Aunque mis amigos me dicen Carucha, no se por qué”.
“Ya veo, me puedo imaginar por qué”- dijo el viejo que no era ciego –“Muy bien Ramiro, mi nombre es Poncho”.
“NO JUEGO MÁS”- Gritó Carucha automáticamente, tirandose para atrás.
“¿De que hablas?”- Preguntó el viejo.
“Dijiste Poncho… pero mi sentido de autos, mi detector dice que no hay ninguno cerca”- Dijo Carucha, recuperándose.
“No no… Poncho es mi nombre”- Explicó el Sabio.
“Ahhh… Nadie debe querer ser tu amigo”- Dijo Carucha.
El ermitaño lo ignoró nuevamente, cosa que temía se le vuelva costumbre.
“Ramiro, observe al Falccion que te guió hasta aquí… ¿Es el Falccion de Liderix, no es así?”- Preguntó Poncho.
“¿Del papá de la puta de pueblo esa?”- Preguntó.
“Si si, jejeje, esa misma…”- Dijo Poncho, con una sonrisa –“Es curioso que te hayan enviado conmigo, y prestado al falccion para encontrarme… Debe ser algo extremadamente importante para que te hayan enviado.”
“Oh si, las medialun… No, para, el cristal… El papá de la puta me dijo que me podías ayudar a encontrar el cristal que busco”- Dijo Carucha.
“Ah, comprendo… Estas en medio de una búsqueda…”- Dijo Poncho.
“Si, creo que si”- Respondió Ramiro.
“En ese caso, espérame un momento”- Dijo Poncho, y se dirigió a la única otra habitación de la casa, y a través de la puerta se escuchaba el ruido de Pocho revolviendo cosas.
Carucha esperó tranquilamente hasta que a los pocos minutos, el Sabio se asomó una vez más por la puerta.
Se sentó nuevamente en su silla, y apoyó sobre la mesa un cubo de cristal.
“Che, ¿Qué es eso?”- Preguntó Carucha.
“¿Esto? Es un cubo de cristal, claro”- Dijo el viejo.
“¿Y para que sirve?”- Volvió a preguntar Carucha.
“Oh, jojojojojojo, en serio Ramiro, a veces me da la impresión de que eres de otro mundo”- Dijo riendo el viejo.
“Si, no se que onda, me lo dicen todo el tiempo acá”- Dijo Carucha.
“Con esto voy a poder ver donde está aquello que tanto buscas”- Dijo el Poncho –“Comencemos”- y tomo la mano de Carucha, sosteniendo en la otra el cubo de cristal.
“Concentrate en lo que deseas encontrar”- Dijo el viejo.
Dentro del cubo, apareció una imagen que solo el Sabio podía ver.
Sorprendido, el viejo miró a Carucha a los ojos y le dijo “Ramiro… Ya me encontraste a mí, y la choza, acabo de ver una imagen de esta casa. Concéntrate en el cristal que buscas”.
Una vez más, una imagen apareció en el cubo.
Casi al instante, el semblante amable y cálido del Sabio se transfiguró en una mueca de furia, y lanzó al cubo contra la pared, destruyendolo.
“Paraaaaa culiáo, ¿Qué pasó?”- Preguntó Carucha.
“Ramiro”- Dijo seriamente el viejo –“Si valoras tu vida, no busques más ese cristal, abandona esa misión”.
“¿Por qué?”- Preguntó Carucha.
“Simplemente, esta fuera de tu alcance”- Dijo Poncho.
“Para viejo, en serio, tengo que conseguir este cristal, es la razón por la que estoy en este mundo… ¿Dónde está? ¿Dónde lo viste?”- Inquirió Carucha, impaciente.
“Mmmm… Tus ojos son feos y sinceros”- dijo el Sabio –“Tu voluntad solo se compara con tu cara cómica. Muy bien… Te lo diré. El cristal lo tiene un hombre muy poderoso, el hombre más poderoso de este mundo… El Comandante en Jefe y Líder de las fuerzas mercenarias conocidas como Silver Claw.”
“¿Silverclo? Ah, si, el chabon ese que puteaba, yo conocí a un general de ellos”- Dijo Carucha, recordando.
“¿En serio? ¿Y qué paso?”- Dijo el viejo.
“Y bueno, se paso de vivo y lo maté”- Dijo Carucha, como quien no quiere la cosa.
“C-Como…”- Dijo el viejo, casi cayendo de su silla -“Fuiste capaz de matar a uno de los generales de Silver Claw…” dijo incorporandose.
“Si si… el pueblo agradecido me contó de vos y me mandaron para acá”.
“Esto lo cambia todo… TODO…”- Comenzó el Sabio –“El hombre que tiene ese cristal, es MUY poderoso Carucha, créeme. Sus generales no le llegan a los talones, ni los tres juntos podrían compararse con él, y lo saben.”
“¿Y vos como sabes tanto?”- Preguntó Carucha, dando pié a un twist onda Star Wars.
“Porque al lider, lo crié y entrené yo mismo”- Dijo el Sabio, agachando la cabeza.
“Es… ¿TU HIJO?”- Preguntó Carucha sorprendido.
“No, soy virgen”- Repuso el viejo.
“¡¿VIRGEN?!”- Exclamó Carucha, horrorizado, señalando la ingle del viejo.
“Si… Lo encontré hace años, abandonado a la merced del desierto, y lo salvé cuando estaba por ser devorado por unos gusanos de arena”- Respondió el viejo, corriendo la mano de Carucha que estaba peligrosamente cerca de sus genitales.
“No entiendo…”- Dijo Carucha –“Además de ser virgen, sos bueno y bondadoso… ¿Cómo es posible que no seas un amargado? ¿Te matas a pajas, no?”
“No veo que tiene que ver con lo que estabamos hablando…” Dijo el viejo, algo incomodo.
Esto lo hizo acordar a Bauti, y Carucha le acarició la mejilla.
“EPA, que hacemos, dije que soy virgen, no puto…”- Dijo el viejo, y obligó a Carucha a sentarse nuevamente.
“No entiendo… Los de Silver Claw parecian ser malvados y… Nada que ver con vos”- Dijo Carucha –“Una banda de hijos de puta, ¿Qué pasó?”
“Fue todo mi culpa”- Dijo el viejo –“Lo descuidé, yo estaba orgulloso de cómo habia crecido, de su poder… Era tan talentoso… Pero no me fijé en su mente retorcida, ni su sed de venganza hacia aquellos que lo habian dejado huerfano. El estaba embriagandose con su propio poder, y yo en mi propio ego, al ver como crecía cada dia más fuerte. Su aura se volvió negra antes de que pueda hacer nada para detenerlo, y se marchó sin más, para formar esta sociedad de mercenarios. Así nació Silver Claw, corrompiendo a otros jóvenes talentosos, enseñandoles lo suficiente como para que trabajen para el, pero no lo suficiente como para que se puedan revelar. Ese fue mi error.”
“¿Pero que onda, te cago a trompadas el pibe? ¿Cómo no lo cagaste a trompadas cuando se hizo el gallito? ¡Fuiste su maestro!”- Dijo Carucha, confundido.
“Yo quería que crezca no solo como mi sucesor, sino que además fuese el más fuerte protector de la justicia. Un gran talento natural tenía, pero… Su alma era malvada desde un comienzo, y no lo vi, y cuando probó el poder, la maldad que estaba inherente en él, se nutrió de él, y lo transformó en un monstruo. Todas mis enseñanzas se vieron corrompidas, y se desvió de la senda que tenia planeada para el, totalmente…”- Dijo el viejo, con lagrimas corriendo por los ojos.
“Ah, entonces además de ser más fuerte que vos de entrada, cuando piró, se hizo más fuerte todavía y te rompió el culo”- Dijo Carucha.
“¿C… Como lo supiste?”- Pregunto Poncho –“Recuerdo como me tiró semi-inconciente sobre una mesa, me bajo los pantalones, y me acarició los muslos suavemente, antes de-“
“PARA, CULIÁO, PARÁ”- Gritó Carucha, tapandose los oídos. Un poquito excitado, un poquito nomás.
“Poncho”- Dijo Carucha –“Tengo que encontrarlo al cristal, lo necesito para volver a mi hogar y llevarme a Juli y a Janjob conmigo, y a la hija del Lider para los chicos”.
“Carucha, te repito, tus ojos expresan fealdad, sinceridad y confianza, pero si vas a el, te va a matar sin esfuerzo. No me dicen El Sabio de las Dunas por nada. Te prohíbo ir…”- Dijo el viejo.
“Pero… ¿Por qué? Dale, no seas putita”- Pidió Carucha.
“Te prohíbo ir Carucha… Hasta que no estés listo. Yo te entrenaré. Me has devuelto, me has renovado las ganas de enseñar, y, con el entrenamiento suficiente, podrás enfrentarte a él… Tal vez, incluso derrotarlo”- Dijo Poncho, levantando su puño al aire.
“Yo no necesito entrenamiento, soy muy poderoso, mira mis pectorales, siguen firmes”- Dijo Carucha, mintiendo.
El viejo sonrió, y sin decir nada, saltó sobre la mesa, agarro a Carucha de la camisa (Porque tenia una camisa puesta), y lo lanzó volando por la pared de la choza.
“Viejo de mierda, ¿Qué haces?”- Preguntó Carucha, furioso, mientras escupía arena.
“Voy a abrirte los ojos de una vez por todas”- Dijo el viejo, saliendo por el buraco que él mismo habia abierto en la pared.
“Ah, ¿Pensas que me podes frenar? Te voy a cagar a palos Poncho”- Dijo Carucha, deformando su cara en una sonrisa.
“Já!”- Dijo el viejo, y se lanzó al ataque.
Carucha saltó para adelante tambien, y a los pocos golpes, Carucha comprendió que estaba en desventaja. El viejo le propinó una patada en la cara, lanzandolo una vez más contra una duna, y al pararse, Carucha habia entrado en Super Cordobés.
“Mmmm… Interesante”- Dijo el viejo.
“Esta es la fase uno”- Avisó Carucha, saltando tan rápido que ojos normales nunca lo pudieron haber seguido.
Cayendo desde el aire, Ramiro cayó con un puño, dejando un crater donde habia estado el viejo. Pero una vez que se despejó la arena, vio que ahí no habia nadie.
“Muy lento”- Dijo Poncho, que habia armado un castillo de arena sobre la espalda de Carucha. Lo tomó de sus rhastas doradas, y empezó a volar hacia el cielo.
“Eh, ¿Qué haces? Mis pocos pelos, para, ¿Volás? ¡Duele, no entiendo nada!”- Gritaba Carucha, tratando de pegarle al Sabio, pero que esquivaba los golpes sin disminuir su velocidad.
“La fuerza bruta sola no consigue nada”- Dijo el Sabio –“La técnica y el control de la fuerza espiritual, del Ki, es lo que necesitas para ser un guerrero”.
En ese momento, Poncho soltó a Carucha, que empezó a precipitarse hacia el suelo.
Antes de poder hacer nada, Poncho comenzó a volar hacia el a increíble velocidad, y su puño comenzó a brillar como el sol, iluminando la noche del desierto.
“PONCHO-PUNCH”- Gritó el Sabio, que, recurrente en todos los planetas, le ponia nombre a sus golpes.
Ramiro se comió el golpe de lleno, y fue estampado contra el suelo, dejando un cráter tres veces más grandes que el que el mismo habia hecho antes.
Poncho saltó dejandolo tirado en el piso, y se quedó viendolo desde el borde del cráter, que no llegaba por pocos centímetros, a rozar el borde de la casa.
“Control,¿Entiendes?”- Dijo el viejo, cuando Carucha comenzó a pararse tambaleandose.
“Te voy a mostrar lo que es control, la concha de tu madre…”- Dijo Carucha, y con un grito, pasó a Fase 3.
Poncho lo miró curioso –“Muy bien, otro salto de fuerza… No me equivoqué con vos. Me voy a tomar esto un poquitiiiiiiiiiito más serio”.
“¿Y qué vas a hacer? Ahora cagaste culiáo”- Dijo Carucha, y comenzó a cargar poder.
“Muy bien”- Dijo Poncho –“Yo tambien te voy a mostrar algo interesante. Avisame cuando estés listo, porque veo que tu técnica es lenta y necesita de preparación. Muy inútil en un combate real”.
“Cerra el culo, viejo”- Dijo Carucha, que seguía concentrado, mientras que la arena a su alrededor giraba como un torbellino..
Al poco tiempo Carucha abrió los ojos y le gritó a Poncho.
“A comerla… FERNET- FIST!”- Fue lo último que dijo, y se lanzó derecho al viejo con su golpe más poderoso, con el que derrotó al mítico Carlos.
El Sabio sonrió al verlo venir, casi en camara lenta para él, y junto sus manos a su lado. Poco a poco, un haz de luz comenzó a formarse entre sus dedos, y cuando Ramiro ya estaba cerca, extendió ambas manos hacia él, como si lo fuese a empujar, y la luz brotó como un torrente, blanco como la espuma y gritó:
“PONCHAZO”
Carucha se vio envuelto sin haber reaccionado, mientras que las dunas a su espalda eran desintegradas por el poderoso ataque de Poncho.

En el fondo del cráter, Carucha miraba las estrellas adolorido.
“¿Qué pasó? Tanto poder… En un viejo pedorro… La puta madre…”- Murmuraba Carucha.
“¿Ahora comprendes lo mucho que te falta aprender?”- Dijo el viejo, flotando a un lado de Carucha.
“No”
Pacientemente, el Sabio respondió- “El Ponchazo que acabo de lanzar, no fue más que una minima fracción de su verdadero poder. Lo controlé justo para dejarte fuera de combate, pero sin poner en riesgo tu vida”.
En el suelo, Carucha tosió un poco de sangre y trató de incorporarse, pero el dolor era demasiado.
“Poncho… Entréname. Así voy a poder volver con Juli, y recuperar el cristal”.
“Carucha, tus habilidades me sorprenden. Creo que, dentro de tan solo un año, podremos sacar todo tu potencial”
“¿Cómo que un año? No tengo tanto tiempo, estas loco”- Exclamó Carucha.
“Es eso o una muerte segura Ramiro, por favor, comprende”- Pidió el Sabio.
Carucha lo pensó un momento, y asintió lentamente.
“Muy bien… Ahora, ven a dentro y descansa.”
“No puedo”- Dijo Carucha.
“Ah… Este… Bueno, veni”- Dijo Poncho, y lo levantó suavemente, acariciando las entradas de Carucha.
“Ah”- Suspiró Ramiro, oliendo el pecho de Poncho –“Esta masculinidad, me hace acordar a alguien muy lejano… Casi como un sueño homo-erotico… Alguien con B… Ba… Juli…”






A la mañana siguiente, luego de una buena noche de sueño rejuvenecedor, Carucha se levantó en un estado físico sorprendentemente bueno. Aunque estuvo tres horas para despabilarse, y andaba por la choza en calzones.
“Ramiro, mira lo que te cosí durante la noche”- Dijo alegremente Poncho.
“Seguro se mató a pajas, ¿De donde sacó tiempo para coser?”- Se preguntó Carucha a si mismo, pero tomó el bulto de ropa que le ofrecía Poncho.
“Con eso podes remplazar la ropa que destruí anoche en la pelea”- Dijo el Sabio.
Carucha se puso unos comodos pantalones azules que hacian juego con la chaqueta y musculosa blanca que le hizo el viejo. En la espalda habia un símbolo extraño, y Carucha preguntó que significaba.
“Oh… Nada, nada…”- Dijo Poncho, pero sabía que le habia bordado el símbolo de Abstinencia en la espalda. Y un penesín.
“Desayuna rápido, y comencemos tu entrenamiento”- Dijo Poncho, señalando la mesa, y saliendo de la choza.
Una suave brisa corría por el desierto, y los rastros de la pelea anterior ya estaban siendo borrados por el viento.
“Ramiro, lo que ayer te mostré, como la técnica del Ponchazo, es el producto del control de Ki, o las emanaciones espirituales del cuerpo”- Dijo Poncho.
“Ah, como Dragon Ball”- Dijo Carucha.
“¿Qué cosa?”- Preguntó el Sabio.
“¿No conocés Dragon Ball? Malísimo…”- Y ahí fue cuando recordó que hace mucho Marcos le habia dicho “Carucha, en otras dimensiones no ven Dragon Ball, no metas excusas baratas cuando llegas tarde”.
“Bueno Ramiro, si ya entiendes el concepto del Ki, deja que te muestre como puedes canalizarlo a tu antojo y expulsarlo. Podrás aprender a volar y a utilizarlo para lanzar fuertes ataques”- Dijo Poncho –“Lo primero que tienes que aprender, es a sentirlo dentro de tu cuerpo. El motor de tu espíritu, debes aprender a ver como recorre tus venas, y luego, concéntralo en tu mano”, dijo Poncho, y extendió la peluda palma de su mano.
Un haz de luz comenzó a formarse y se sostuvo ahí.
“Ahora, inténtalo tú”- Dijo.
Carucha extendió su mano, y se concentró en su mano. Empezó a hacer fuerza, y se puso colorado.
En una explosión impresionante, los pantalones de Carucha se desgarraron con la fuerza del pedo horrible que se tiro.
Pero el pedo se mezcló con una enorme explosión que SI salió de su mano hacia el cielo.
“Increíble, al parecer ya entiendes como hacerlo… Tu falta de control no es solo sobre el Ki, sino que también sobre tu esfínter. Es como si ya te hubiesen enseñado a hacerlo”- Dijo Poncho asombrado, y peinado para atrás por el pedo de Carucha, que estaba contento por haber visto tanto Dragon Ball en su infancia.
“Ahora debemos trabajar sobre el control”- Dijo el viejo –“Debes tratar de evitar que salga como un torrente… Imagínalo como si estuvieses en una cena con tu novia, y tienes que evitar el estruendo de un pedo inminente. Te acomodas sutilmente en la silla, y lanzas un silencioso, y luego le echas la culpa al hombre de la mesa de al lado. ¿Compréndes?”
“Si”- Dijo Carucha, pero en realidad, no.
Una y otra vez, las explosiones salían de su mano, y no parecían disminuir su fuerza. El Sabio continuaba con analogías para tratar de explicarle como debía fluir el Ki desde su mano. Probó con gas, agua, aire, como el suave movimiento de un peine sobre el pelo, pero al ver la pelada de Carucha comprendió que era inútil. Lo comparó con animales, comida, música, hombres y mujeres. Pacientemente trataba de enseñarle, y le mostraba una y otra vez como hacerlo, sin grandes avances… Hasta que un día:
“¡PONCHO, PONCHO!”- Gritaba Carucha desde afuera, y Poncho salió corriendo de la choza para ver si se había caído al pozo de agua otra vez.
En la mano de Ramiro, un débil foco de luz anaranjada se sostenía vacilante.
“¡LO HAS LOGRADO!”- Chilló de alegría el viejo.
“Si, me hubieses dicho que era onda soltar el embrague, es una boludes”- Dijo Carucha.
Sin saber a que se refería, el Sabio solo estaba contento por el avance de su alumno, que ignoraba que a los más duchos, les llevaba meses alcanzar el nivel que el habia logrado en tan solo dos semanas.
Carucha en ese momento estornudó, y en un espasmo, una pequeña partícula de luz salió volando hacia lo lejos. Cuando tocó el suelo, todas las dunas y oasis que se encontraban en la zona, fueron sacudidos por una explosión sin precedentes.
Atónito por lo que había visto, el Sabio pensó para sí mismo: “Si… Tienes gran poder dentro de ti mi joven aprendiz, y sin duda serás capaz de derrotar a Valox. A su debido tiempo…”.




Dos meses más continuaron el arduo entrenamiento. Poco a poco, Carucha dominaba nuevas técnicas, aunque generalmente carecía del control necesario para domar todo su poder innato. Poncho sabía que si Carucha lograba esto, derrotar al Silver Claw, no era un sueño imposible.
Lo que ni el Sabio de las Dunas pudo haber predicho, era la catástrofe que se avecinaba…



Una mañana como cualquier otra, mientras que Carucha seguía las instrucciones de su maestro, un Falccien apareció sobrevolando la choza.
Suavemente, el ave bajó y se apoyó sobre el hombro de Poncho.
“Ven Ramiro, al parecer Liderix nos envía noticias con su falccion, ya lo conociste…”- Dijo el anciano.
Carucha terminaba de hacer unos arreglos florales, y fue corriendo hacia el viejo.
“A verga”- Pidió el cordobés.
“Ten, es para ti, léela”- Dijo Poncho.
Carucha agarro el rollo que le tendía su maestro, de un papel amarillento y atado toscamente con una piola como para las cajas de pizza. “Para Ramirito” decía una etiqueta pequeña a un costado.
Ramiro desenrolló el mensaje, y muy lentamente, lo leyó:

“Mi querido Ramirito Coma en tu ausencia Coma han caído nuevamente las tropas de Silver Claw en nuestro pueblo Punto Y han reclamado por la vida de su general muerto Coma a quien tu le quitaste la vida Punto Han tomado esclavos y prisioneros a hombres Coma mujeres y niños de la aldea Paréntesis incluso a mi abuelito Paréntesis me escondí y tomé el falccion de Liderix para enviarte este mensaje Coma necesitamos tu ayuda pronto Coma por favor vuelve Punto

Siempre tuya Punto y Coma
Juli Punto”


Ramiro estrujó el papel en su mano, y lo incineró con su Ki, quemándose un poco la mano, pero ya no sentía dolor. Solo ira.
“Tengo que volver”- Dijo Carucha.
Poncho miraba consternado, preocupado no solo por la carta, sino también porque Carucha leía para el culo.
“No Carucha, no debes ir”- Dijo el Sabio –“Tu entrenamiento no esta terminado”.
“¿Qué decís Poncho? ¿Por qué no?”- Preguntó Carucha consternado.
“A ese Falccion le debe haber tomado como mucho tres días de viaje haber llegado hasta acá y todavía no estas listo para luchar contra todo el Silver Claw”
“Juli todavía puede estar en la aldea”- Reclamó Carucha –“Tengo que ir, ellos me cuidaron, les debo una, además Juli todavía esta ahí, lo sé”
Tomando el Falccion, Ramiro hacia caso omiso de las quejas de su maestro, y le pidió al pájaro que le indique el camino de vuelta a la aldea.
“No Carucha, no te lo voy a permitir”- Dijo de repente Poncho, saltando frente a él.
Carucha lo miró fijo y le dijo a su maestro –“Lo siento… PONCHO PUNCH”- y le asestó un puño en el estomago que lanzó volando al viejo contra unas dunas dejándolo inconsciente.
El ave tomó vuelo hacia la aldea, y Ramiro lo imitó, levitando en un vuelo errante y con muchos tumbos, pues todavía no controlaba el vuelo a la perfección. De todas maneras, sería más rápido que ir caminando.

Horas después, cuando el sol ya se había ocultado en el horizonte, Poncho recobró la conciencia y con una lagrima corriendo por su mejilla dijo –“No… Otra vez no… Carucha… Valox… Les he fallado a todos…”





FIN DEL CAPITULO.
PD: Marcos al parecer no asume bien las críticas, asi que amenazó con que si alguien se quejaba, dejaba de escribir Babo's. Voy a tomar dictado: "Este capítulo es excelente como el anterior". Fin del dictado.
Que se yo... Una paja subir 2 capitulos en una semana. Nos vemos en 5 meses.
Churritos a todos,
Conchi y Chuchi-