Capítulo 9:
“Pasamos por tres pueblos, y lo único que conseguimos fue un pan de ante-ayer y un vaso medio lleno-medio vacío con agua”- Puteó Fede.
“Es todo culpa de este cobrador de impuestos”- Dijo Kim mientras tiraba de la soga que ataba al pobre señor, tirándolo sobre la tierra y raspando sus rodillas un poco más –“Si quieren lo mato ahora, eh, te juro que lo mato”
“No, no, calmate, todavía lo necesitamos”- Le dijo Joaco.
“Estoy cansado de ver estos surcos de tierra”- Protestó Nacho –“¿Cuánto falta, Kim? Hace dos días que estamos caminando, ¿Tenés idea a dónde estamos yendo?”
“Oh, sí, ya estamos cerca, pasando entre esas dos colinas llegaremos al Gran Valle de Kang-Tu, y en el medio encontraremos al templo”- Explicó el monje.
“Que bueno, porque tenia las pelotas llenas de caminar, me esta bajando la presión”- Respondió Fede.
“No se preocupen, si se concentran en el camino, y no en el destino, el viaje se les hará más corto, y cuando menos se lo esperen, estarán siendo recibidos con los mayores honores en el templo”- Dijo Kim, y le metió un terrible patadon al gordo en la cara, haciéndolo rodar por el piso – “Y ESTE GORDO HIJO DE PUTA, VA A RECIBIR LAS MAYORES TORTURAS CONCEBIBLES”, dicho esto, Kim agarro una vara del piso y comenzó a pegarle en las piernas al gordo que gemía en el piso, acurrucado en posición fetal.
“PERO PARÁ LA PUTA MADRE”- Dijeron Nacho y Joaco a la vez, sacando a Kim de encima del cobrador de impuestos.
“Perdón, perdón… Sigamos camino y antes del anochecer estaremos en el templo”- Dijo Kim.
El grupo continuó su camino, y a medida que se acercaban a las colinas pudieron contemplar su majestuosidad. Frondosas y llenas de vida, estaban divididas por una gruta que semejaba el paso de una espada gigante por la tierra, ancha como las puertas de Mordor.
Cuando alcanzaron la base de las colinas, notaron que una puerta de sólida madera, con gemas incrustadas y extraños ideogramas grabados sobre el marco de madera les cerraba el paso. Además, grabaciones con figuras rememoraban historias de antiguas guerras y héroes en batalla.
Mal-Kim tomo uno de los grandes aros de hierro, grueso como el brazo de un hombre, y golpeo la puerta tres veces.
Del otro lado, una profunda voz llamó –“Cámara y nombre”.
“Cámara de las Manos Cortantes, Mal-Kim”- Respondió.
En voz baja se escuchó “Uy, no, este pelotudo otra vez no…” y fuerte como la primera vez que lo escucharon se dirigió al grupo de aventureros –“¿Ya estas de vuelta, Kim? ¿Acaso tu misión no iba a durar unas cuantas semanas? ¿Qué haces acá?”
Los chicos se vieron entre sí, pero Mal-Kim respondió tranquilamente “Vengo con grandes noticias para los Doce Maestros del templo”.
“Kim, ¿Estás seguro que es importante? La última vez que pediste una reunión, fue para anunciar tu pubertad, y que te crecieron pelos en las bolas, y casi te echan del templo. Tus procesos fisiológicos no son grandes noticias para nadie”- Dijo con tono paternal el guardián de la puerta.
“No, no, ésta vez no tiene nada que ver con mi cuerpo”- Dijo Kim orgulloso –“He vuelto, y conmigo he traído a los tres guerreros de la profecía, además de un cobrador de impuestos a quien podremos torturar a nuestro gusto, para sacarle información, y en especial, para divertirnos”.
Una pequeña ventana de madera se corrió, y un par de ojos se asomaron impacientes para ver si esto era cierto.
“Kim, te creo que ese gordo es el cobrador de impuestos”- Dijo el guardia, señalando a Nacho -“Pero que haya tres boludos con ropas exóticas no los hace los guerreros de la profecía”.
“¿A quien le decís boludo?”- Replicaron Fede y Joaco.
“¿A QUIEN LE DECIS GORDO?”- Rugió Nacho, pateando la puerta.
“Boludos y agresivos”- Dijo el guardia.
“No, no, no Chinsa, he peleado con el gordo y tiene los poderes del dragón”- Dijo Kim.
“¿Qué gordo, el atado o el que pateo la puerta?”- Dijo Chinsa.
“No no, este gordo atado es el cobrador, yo digo el otro gord—“ Un puño le cruzó la cara a Kim.
“¿PUEDEN DEJAR DE HABLAR DE MÍ COMO SI NO ESTUVIERA Y DEJAR DE DECIRME GORDO LA PUTA MADRE?”- Estalló Nacho.
“Hmmm… Mal-Kim, a pesar de no ser uno de los guerreros más inteligentes en nuestras filas, voy a confiar en ti… Pero si ellos son o no los indicados por la profecía, solo los Maestros lo decidirán. Adelante” Dijo Chinsa, y las bisagras de la puerta cedieron con un crujido.
Uno a uno el grupo entró a la gruta, para encontrarse cara a cara con un hombre de casi dos metros y ancha espalda, con sus ojos orientales, fieros tras incontables combates, clavados en los nuevos visitantes.
“Man, son todos iguales”- Dijo Joaco por lo bajo, y con Fede empezaron a reír como dos colegialas.
“¿A quién carajo le dicen gordo? La puta que lo parió, les voy a desordenar toda la cámara esa de mierda de la que tanto hablan, hijos de puta…” seguía murmurando Nacho.
El guardia se quedo en su puesto, y los viajeros caminaron entre las paredes de la gruta a medida que el sol se ponía en un horizonte que no podían ver. En ambos lados del pasaje, trípodes braseros daban una tenue luz que marcaba el camino a seguir.
Sin previo aviso, la gruta se abrió frente a ellos, dando paso a un valle que se desplegaba frente a ellos.
“A la mierda, zarpada reserva”- Dijo Joaco –“Te pinto una casa si queres”.
“Este es el Gran Valle de Kang-Tu, como verán, en distintas zonas hay diferentes construcciones, cada una de ellas es una de las cámaras o escuelas como ya me han escuchado. En el centro se erige el gran templo, casa donde se llevan a cabo las grandes ceremonias y donde los Grandes Maestros moran”.
Tal como dijo Kim, todos podían ver distintas construcciones, semejantes a pagodas chinas, en distintos lugares del valle, y en el centro, un inmenso templo, rodeado de inmensos muros, magnífico aún a esa distancia.
“Síganme por acá, los llevaré directo al templo” Dijo Kim.
“¿Y la fiesta de bienvenida? ¿Y la comida? ¿Y las minas?”- Preguntaba Fede.
“Gran guerrero, ten paciencia, ya habrá un festín de bienvenida con comida, bebida y camaradería”- Dijo Kim.
“Y minas, ¿No?”- Pregunto Fede, seriamente.
“Y camaradería”- Dijo Kim.
“¿Y… minas?”- Repregunto.
“Y camaradería”- Volvió a responder Kim sonriente –“Sigamos”.
“Pe… pero…”- A Fede le corría una lagrima solitaria por la mejilla, hija de la desdicha y el dolor que solo Fede conoce.
“Fede, desde que cortaste que estas pesadísimo con lo de las miniiiiiiiiiiitas”- Dijo Joaco.
“¿Qué decís boludo? Yo nunca dije eso”- Dijo Fede.
“Por favor, no se peleen”- Intervino el cobrador de impuestos, tratando de ser buena onda.
“Es verdad, además al menos a nosotros no nos dijeron gordos como a estos dos”- Dijo Joaco, que recibió un golpe en el hombro por parte de Nacho.
“Por favor, sigamos guerreros, ya nos están mirando todos”- Dijo Kim.
Sorprendidos, no habían notado como a su alrededor muchísimos hombres, todos con las mismas túnicas, se agolpaban para mirarlos, murmurando en voz baja entre sí, algunos claramente excitados y con abundantes erecciones.
El templo comenzaba a verse más y más grande a medida que el grupo se acercaba por el camino, acompañados a su espalda por un enorme grupo de espectadores, muy parecidos a la caminada de Forest Gump, pero con terribles erecciones.
Los muros del templo, las columnas y cuidadas líneas, hicieron acordar a Nacho de una entrega que tenía que ser entregada el día anterior.
Mientras tanto, en la Tierra…
Crializord y su ejército caminaba sembrando el terror cuando pasó cerca de Ciudad Universitaria.
Sin mucho interés, siguió caminando.
De vuelta con los chicos…
“Finalmente llegamos a la puerta del templo”- Dijo Kim, cuando finalmente llegaron a la puerta del templo.
Dos guardias cuidaban la puerta del templo con sus lanzas, y se dirigieron a Kim.
“Los Grandes Maestros ya se han reunido Mal-Kim, a pesar de tus malos antecedentes” Dijo uno de los guardias.
“Esperemos que no vuelvas a llevar vergüenza a la casa de las Manos Cortantes, Kim”- Dijo el otro.
Kim tragó saliva, nervioso “No se preocupen” dijo Kim –“Solo recuerden, no muestren su vello púbico”.
“Deja al gordo y entren”- Dijo el primer guardia.
“Pero es el caballero Dragón, no lo podemos dejar aquí”- Protestó Kim.
“Ese no, al de la soga”- Dijo el segundo guardia.
“Ah, si, toma”- Dijo Kim, pasándole la soga, y cacheteando la cara del cobrador.
Doce hombres sentados en loto, vestidos con largas túnicas azules y verdes los esperaban en una recamara, cada uno de ellos a un metro del suelo en unos pilares acolchonados, dispuestos en un circulo perfecto.
A pesar que el exterior estaba cubierto de grandes adornos, el interior de la recamara parecía no concordar, pues la única decoración que disponía el cuarto oscuro, sin ventana alguna, era unas banderas que colgaban encima de cada uno de los Maestros, con un extraño símbolo que Kim les explicó representaba el escudo de cada Cámara.
Un enorme brasero en el centro era la única iluminación, por lo que no podían saber con certeza el tamaño del cuarto. Ninguna de las paredes se podía ver.
Hablo el que se encontraba frente a ellos.
“Mal-Kim, como Maestro de tu Cámara, ruego que esta reunión que has llamado, no sea en vano, y mucho menos para mostrarnos algún fenómeno fisiológico… Me jodieron durante tres años desde la última vez que viniste…”
“SI”- Dijo el joven monje, tenso y nervioso –“Durante el transcurso de mi misión…”
“¿Te refieres a la misión que te dimos de conseguir prisioneros valiosos para poder conseguir información?”- Lo interrumpió otro de los maestros.
“Si, así es, y traje uno conmigo, un cobrador de impuestos” – Respondió Kim.
“¿Uno solo? ¿Cómo se llama?” – Pregunto otro Maestro, un poco más rechoncho que los demás.
“Por favor, no viene al caso, crean lo que digo”- Dijo Kim, que se dio cuenta que no tenia idea del nombre del gordo maltratado –“Durante el transcurso de mi misión, un imprevisto surgió. Fue cuando estaba por tomar prisionero al cobrador de impuestos, que quien estoy seguro es el Guerrero del Dragón, me atacó y entablo una lucha conmigo”.
“¿Es uno de estos tres?”- Pregunto otro de los Maestros.
“Si, el gorrrrrrr…ion?”- Dijo Mal-Kim, haciéndose a un lado antes de que Nacho le pegue.
Joaco, Nacho y Fede se encontraban en el medio ahora, y eran el centro de atención.
Un murmullo lleno la sala, antes de caer en silencio una vez más.
“Mal-Kim, finalmente puede que hayas hecho algo bien”- Dijo el Maestro de las Manos Cortantes –“O dos cosas bien, ya que todavía no te pusiste en bolas frente a todos.”
“Gracias Maestro”- Dijo Kim, azorado.
“Por favor, Mal-Kim, dale estos tres bastones de Cámara”- Dijo otro de los ancianos.
“Si, Maestro Makina”- Dijo Kim, acercándose y tomando tres pequeños bastones, no más grandes que el antebrazo de un joven, con un pañuelo.
Cuando Kim se los dio, Nacho le preguntó de qué se trataban esas maderas que le dieron.
“Con esto, podremos asegurarnos si tu realmente perteneces a la cámara del Dragón, y a qué cámara pertenecen los otros dos jóvenes maestros, y ver que relación tienen con ellas”- Explicó Kim.
“Oooook” Dijo Nacho, y tomó la varilla con una mano.
Pocos segundos después de que Nacho la tomase, la vara se prendió fuego, como si hubiese estado bañada en alcohol.
“AY CARAJO”- Dijo Nacho, y la dejó caer. Antes de tocar el piso, ya se había consumido entera, y sus cenizas se esparcieron por el piso.
Los monjes sorprendidos comenzaron a murmurar entre sí.
“Sorprendente, Mal-Kim, por favor, prosigue”- Dijo Makina.
Esta vez, Joaco tomo la varilla, temeroso de que se prenda fuego.
Repentinamente, Joaco la soltó con un pequeño grito de sorpresa. Al pegar en el suelo, la vara se incrusto, destruyendo el mármol sobre el que había caído.
“Puta madre, de repente pesó una banda la cosa esa”- Dijo Joaco.
Los murmullos en la sala fueron incrementando.
Finalmente, Fede agarró la vara con dos dedos, con el brazo extendido, y cubriéndose la cara con la otra mano, mirando para otro lado.
Durante un momento, nada pasó. Y repentinamente, nada continuó pasando.
“Ah, que poronga, esta vara me vino fallada seguro”- Dijo Fede, y la vara le exploto con un en la cara con enorme estruendo, dejando flores y un rico olor Glade Praderas Correntinas en su lugar.
“AY LA REPUTISIMA MADRE”- Gritó Fede como una niña.
“Increíble… Mal-Kim, has traído gran honor a la Casa, como la famosa Mulan de antaño. Has encontrado a los legendarios guerreros…”- Decía Makina, visiblemente excitado, moviéndose sospechosamente debajo de esas túnicas -“Esto deberemos discutirlo ahora. Por favor Mal-Kim, lleva a estos guerreros a disfrutar de un buen festín, que el gordo debe haber estado esperando hace tiempo ya, cansados del viaje”.
“Oh, si”- Dijo Fede.
“Que nuestros hombres mas esbeltos y hermosos los alimenten, que coman y beban del pecho y el ombligo de nuestros muchachos”.
“NOOOOO, LA PUTA MADRE, NOOOOO”- Dijo Fede. A Joaco mucho no parecía molestarle la idea.
“SIIIIIIII, SIIIIIIIIII” Decia el Maestro, acariciándose los pezones.
Guirnaldas caían del techo mientras se iban por la puerta, dejando atrás a los maestros.
“El mundo se volvió GAY”- Se lamentaba Nacho-
“Por favor, el Cuarto de Fiestas y Cumpleaños es por acá. Síganme”- Dijo Mal-Kim, de buen humor.
“Guerreros”- Se escucho a Makina decir a sus espaldas, con una voz seria y profunda –“Disfrútenlo. Mañana comienza su entrenamiento.”
FIN DEL CAPITULO.
P.D: ¿Por qué en cada mundo al que llegamos hay un personaje gay? ¿Qué trauma tendrá Marcos en la cabeza? ¿Qué aventuras les depararan en el próximo capitulo?
¡NNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNO TE LO PIERDAS!