Al escuchar esto, Carucha no reacciono veloz como un rayo.
“No! JULI!”- Grito el viejo. Al oir las palabras del viejo, Carucha actuó sin pensarlo, y a una velocidad asombrosa, levantó a la muchacha y al geronte, esquivando los balazos, dejo a ambos a un lado, cubiertos del peligro; luego apareció entre las filas de soldados, y los sopapeo a todos hasta dejarlos tumbados en el piso.
“Ah, mierda”- Gritó el enorme –“Estos hijos de puta no sirven para una conchudísima poronga y la reputa madre que los parió, me tengo que empijotadamente ocupar yo de este mierdoso asunto”
“Eh, para culiao’ con ese lenguaje, cálmate che” le dijo Carucha.
“Cerra el orto hijo de puta”- Grito el militar cargando un puño-“KI BLAST!”
Lanzando su mano abierta hacia delante, una onda invisible golpeo a Carucha y lo reventó contra la pared de una casa.
“Ja, eso le pasa por meterse con uno de los 3 generales del Silver Claw”- dijo el malhablado musculoso.
“¡TE FUISTE A
“¿Cómo? Imposible, fue un impacto directo!”- Dijo asombrado el gigante.
Carucha salto volando hacia el, más rápido de lo que toma birra, y le pego un terrible puñetazo en la boca del estomago, doblando al gigante en dos, seguido de un rodillazo en la mandíbula, que lo desdobló y mando para atrás, pero no logró derribarlo.
Se mando de cabeza una vez más, pero esta vez el gigante estaba preparado, y lo tomo de la cabeza aprovechándose del corto alcance de los bracitos de Ramiro, y le estampo la cara contra el suelo. Después salto, y le pego un codazo en la cara con todo su peso, como en 100% Lucha, pero en serio.
“¡No! ¡Ramirito!”- Grito Juli.
“Jajajaja, te dije, soy un general” dijo el gigante parándose “¡Mis habilidades de lucha cuerpo a cuerpo no tienen igual!”
“Vo’ serás general, ¡Pero yo soy cordobés!” se escucho desde abajo, y Carucha le pego una rápida barrida girando por el suelo, y le tomo el brazo mientras el gigante caía. Antes de terminar de dar la vuelta, Carucha le estampo un terrible bife en la cara, mandándolo a volar por la plaza, rebotando contra el suelo, hasta que logró recuperarse.
“Ah, sos un tipo fuerte” dijo el gigante “Pero no lo suficiente, trolito”, y PLAM! Se arrancó la camisa como un stripper, dejando al aire sus pectorales llenos de cicatrices. “Yo soy un experimentado militar, tengo cientos de batallas encima pendejo, no te voy a dejar ganar la reconcha de tu puta madre que lo remil parió!”
“Pero para con las puteadas culiáo!”
“¡CERRA EL OJETE!”- Grito el coloso, y se paro como si montase un caballo, gritando hasta que sus venas se comenzaron a marcar.
“¿Qué pija haces? ¡Chupala!” Grito Ramiro, y se mando de cabeza contra el gigante.
“GIGA BLAST!” grito el gigante, cuando Carucha estaba acercándose, y lanzo ambas palmas hacia delante.
Todo el piso frente a el comenzó a despedazarse, y Carucha no tuvo tiempo de frenar su impulso cuando se comió el poder de lleno en la cara, frenándolo un instante en el lugar, y después mandándolo a volar hacia arriba, gritando como una niña.
El militar saltó y lo interceptó en medio del aire, y le pego una piña en la carucha, haciendo de este chiste algo gastado, y estampándolo contra el suelo; después cayó sobre el, incrustándole las rodillas en el pecho; “Ahora comela putaso, GATLING BLAST”, y uno tras otro, lanzo decenas de ondas invisibles directo a la cara del caído, levantando una nube de polvo, ahogando poco a poco los gritos de Carucha.
“¡No! ¡Basta por favor!”- Grito Juli a lo lejos.
“¡Callate boluda!, te pasas el día sin decir nada y ahora venís a gritar, ¿Estas loca vos? ¿Querés que nos encuentre el tipo ese?”- Dijo Janjob, metiendole una media en la boca a la chica.
Cuando el viento arrastro la nube de humo, se logro distinguir al gigante tomando al defensor de pobres, diabéticos e inocentes del cuello, y levantándolo sobre su cabeza.
“Jajajajaja, tus esfuerzos fueron inútiles! Ahora, me voy a sumergir en un malvado monologo, esperando que no me interrumpas haciendo alguna locura”- dijo el militar.
En ese momento, Carucha le tomo el brazo con ambas manos, e hizo algo con la cara, parecido a una sonrisa.
“¿Qué? ¿De donde sale esta fuerza? ¿Qué es esto?”- preguntaba incrédulo el coloso, en vez de hacer algo.
“Pfff… Solo estaba calentando. Culiáo.”
Y PLAM! Entro en fase uno de Super-Cordobes.
La cara de impresión del gigante era similar a la de Nacho cuando se entero que se comió a la mujer con pito.
Antes de que diga nada más, Carucha le aplasto el brazo entre sus manos, manchando todo con sangre, bien violento y doloroso.
“AAAAHHHHHHH!”- Grito el coloso, retrocediendo.
Carucha aterrizo suavemente en el piso, y luego comenzó a pegarle otra vez al militar terribles puñetazos, rompiéndole los huesos con cada puño. De una patada lo mando contra una casa, y la destrozo. Mato a todos los que vivían ahí adentro, por si alguien se pregunta que le pasa a los que viven en esas casas. Había 3 niños encima. Carucha zarpado.
“Ugh… Puta… Pija…”- Murmuraba el militar, mientras Carucha se acercaba, bien facha.
“Vas a morir, por todo el daño que hiciste” dijo Carucha, y levanto su puño.
“¡No Carucha, no lo hagas! Ya esta, no te rebajes a su nivel, que no haya más muerte!”- Gritaba Juli, con el viejo agarrándose las bolas al lado, por la patada que le puso la muchacha.
“Ok, está bien. Como nunca vi ni una película, no entiendo que esto no es más que un gancho obvio para algo que va a pasar dentro de poco, pero no importa. Si Juli me lo pide, lo hago.”
Carucha comenzó a caminar hacia la chica, mientras que la alerta de pollerudo sonaba por todo el pueblo.
“Esto… No se va a quedar así, hijo de puta…” dijo el gigante, intentando pararse, y con sus últimas fuerzas y exclamó “KI-BLAST!”
Juli puso cara de pavor, y Carucha se dio vuelta a ver que pasaba. El golpe se lo comió de frente, pero ni lo movió de lugar.
“¿Estas loco vos?” le pregunto el cordobés –“¡Le pudiste pegar a ella! Ahora cagaste”
Antes de que alguien lo pudiese detener, Carucha corrió velozmente hacia el y le metió una trompada, explotándole la cabeza.
El cuerpo decapitado cayó al suelo de espaldas. Una pequeña luz comenzó a titilar en la hebilla de su cinturón, pero nadie la notó, y se apagó al poco tiempo.
Carucha se volvió hacia Juli, que lo miraba espantada.
“¿Cómo… Cómo pudiste?” pregunto la chica, y pego media vuelta y salió corriendo.
“¡Ah, pero que pendeja de mierda! Te acaba de salvar la vida, histérica!” le grito Janjob -“Te juro que no las entiendo… No piensan como nosotros, están todas locas las minas”.
“Juli!”- Grito Carucha preocupado, y luego bajo la cabeza (En vez de alcanzarla con su hyper velocidad… Buena eh, muy buena).
Janjob se acerco a Ramiro, y le puso su mano en el hombro.
“Demasiadas muertes para la pendeja… pero no te pongas así, mira. ¡Salvaste al pueblo de las casas semicirculares!”- dijo Janjob.
Poco a poco, la gente comenzaba a asomarse. Algunos celebraban, y otros sacaban a los cuerpos de los escombros, y los escondían, así no arruinaban la joda a los demás.
“Encima… Ahora que has salvado a todos, si no la pones es porque no querés, están todas regaladas ahora” dijo Janjob, que fichaba un par de minitas.
“Cállate viejo de mierda” dijo Carucha.
Y esa misma noche, celebraron un gran festín para celebrar que una vez más, se salvo nuestro pequeño pueblo galo… Este… No, quiero decir… Casas semicirculares.
Mientras comían jabalíes, a Carucha y Janjob les dieron un lugar de honor, junto al líder del pueblo y la hija del mismo (Esa misma noche se entero que se llamaba Tirin el pueblo).
Sentados en fila estaban Janjob, la hija, Carucha y el líder, y mientras comían y bebían, la hija trataba de manosearle el ganso a Ramiro, pero este no se dejaba porque es medio trolo, así que se conformaba con Janjob.
Liderix, el líder, le contaba a Carucha un poco de la historia del pueblo y los incidentes anteriores. Pero a Ramiro no le importaba un huevo, y el viejo lo notó.
“Ramiro… Noto que te chupa un huevo lo que digo, y tiene sentido, es medio embole… Pero más allá de eso, todos acá nos preguntamos… ¿De donde sos? Y… Todo eso”- Habló Liderix.
“Yo… No se si me van a creer” dijo Ramiro.
“Te debemos nuestras vidas. Si no fuese por vos, esos militares hubiesen matado a todos, y violado a nuestras hijas. Y la única que no estaría descontenta con esto, seria la puta de mi hija, pero bue…”- explico Liderix.
“Bueno… La cosa es que yo vengo de otra dimensión… Me mande sin querer por una puerta, pensando que esto era una kermés, pero terminé acá… Y ahora no se que onda… Tendría que tratar de volver con los chicos, así que no se… Capaz si consigo el cristal que se mando para acá, puedo volver” dijo Ramiro.
“Mmmm… Difícil de creer, pero con esas ropas extrañas, y tu fuerza, y ese acento extraño, como si fuese un dialecto medio aborigen, puede que hasta tenga sentido en un contexto extraño y rebuscado” dijo Liderix, que le estaba entrando al vino hace una hora.
“Y si… Bue, la cosa es que necesito el cristal ahora” dijo Carucha.
“¿Qué cristal?”- preguntó Janjob.
“Un cristal azul.”
“Ajá… ¿Algún otro detalle?” pregunto Liderix.
“Nop.”
“Ah… Bueno… Y, mira, esta difícil que te ayudemos con una descripción tan pedorra… Creo que no hay nada que podamos hacer en realidad, excepto darte un buen hospedaje-“Liderix no termino la frase que Carucha se levanto de su asiento y le pego un tortazo a la hija.
“¡PODES PARAR UN SEGUNDO, DESDE QUE LLEGUE ME ESTAS TRATANDO DE MANOSEAR EL GANSO! ¿Qué sos? ¿La puta del pueblo?” pregunto Carucha, indignado.
“¡Eh, pero para, calmate!” dijo Janjob, parándose todo encarpado “De hecho, si. Es la puta del pueblo. Es una tradición, la hija del jefe siempre es la puta del pueblo”
“Ah… Este… Uh… Perdón por la cachetada” dijo Carucha.
“No, esta todo bien” dijo la puta “Estoy acostumbrada, es algo que uno tiene que aprender a aguantar, siendo la hija del líder.”
“Ok, esta bien” dijo Carucha.
“Ejem… Bueno… Volviendo a tu problema, lamento decirte que no hay nada que podamos hacer” dijo Liderix.
“Jefe” dijo Janjob, sentándose otra vez “Si hay algo que podemos hacer… Vos a lo tuyo querida… Si lo enviamos con el Sabio de las Dunas, puede que encuentre respuestas.”
“Ah, buena idea Janjob… Pero… No es un viaje muy arriesgado?” dijo el Jefe.
“Si, es verdad. Pero teniendo en cuenta lo fuerte que es este muchacho, lo más seguro es que podrá ir tranquilamente.”- Afirmo el viejo.
“Excelente… Dime amigo, te embarcarías en un nuevo viaje para encontrar todas tus respuestas?” pregunto el Líder.
Carucha seguía buscando a Juli entre la multitud y respondió “Si si… Dale, salimos mañana”
“Oh, bueno… Como nuestro héroe lo deseé, mañana mismo tendrás todo listo para salir tu travesía” dijo Liderix.
“Genial Ramiro” le dijo Janjob “Vas a ver que el Sabio va a saber que hacer!” y se paro rapidamente y se llevo a la puta de la mano “Si queres te podes venir a casa a dormir, ta todo bien eh!”
“No no… Esta bien, veo donde me quedo” dijo Carucha.
“Ok, como quieras” dijo Janjob, yéndose velozmente.
“Si querés, te podes quedar en mi casa. Vas a ser tratado con honores” dijo el Jefe.
“Gracias Liderix” dijo Carucha.
“¿Querés capas… Alguna chica para que te acompañe? ¿Un chico?” pregunto el líder.
“No… Tengo ojos para una sola” dijo Ramiro, y suspiro.
A la mañana siguiente, todo el pueblo se reunió en la entrada, presenciando la despedida de su salvador, a su nueva travesía. Carucha estaba con Liderix y Janjob, rodeados de una multitud. Cargado con provisiones para siete días y un animal de carga, una mezcla rara entre un camello y caballo, con tres jorobas, y los colores de una cebra. Un animal conocido como Tipuca en ese mundo, Carucha prefirió bautizarlo Came-Caba-Cebra.
Carucha seguía buscando a Juli entre la muchedumbre, pero no la veía por ningún lado.
Janjob le puso la mano en el hombro y le dijo “Trate de despertarla esta mañana, pero me mando a cagar, diciendo algo de que no la dejé dormir, que me pase la noche cogiendo y que se yo… Te manda saludos” dijo Janjob.
“Entonces partiré” dijo Carucha triste, montando a Came-caba-cebra.
La gente lo saludaba y le deseaba suerte, pero Carucha no los escuchaba. Ya estaba caminando hacia el desierto.
“RAMIRO!”
“Eh?” dijo Carucha, dándose vuelta.
“RAMIROOOOOOOO!” se escuchaba de fondo.
“Juli?”
Entre la muchedumbre, una muchacha salió al frente.
“¡Vuelve pronto mi amor!”
“¿
Una vez más, el héroe enfilo hacia el desierto.
“RAMIROOOOOOOOOO!” se escucho nuevamente desde el pueblo.
“Esta pendeja de mierda la voy a…”
Al darse vuelta, Juli lo miraba con los ojos llenos de lagrimas y corría espásticamente hacia el.
“JULI!”
“Perdón! Perdón por haber reaccionado así!” dijo la joven, que se tropezó y se fue de cara al piso.
Carucha la levanto, y le sonrió.
“No pasa nada, ta’ todo bien.”
“Ah… Bueno…” dijo Juli.
Y con la cara hecha una milanesa de arena, Carucha le dio un beso, mientras que el pueblo festejaba.
“Que puta que es mi nieta loco…” dijo Janjob, agarrando a la hija de Liderix y llevándosela una vez más.
“Me tengo que ir… Espérame” dijo Carucha.
“Si… Vuelve pronto” dijo Juli.
“Apenas pueda volveré, Juli”.
“DALE LOCO, ESTAMOS HACE MEDIA HORA DICIENDO CHAU
“Este… bueno, chau.”
Ramiro enfiló una vez más hacia el desierto, pero sintió una extraña sensación, y se dio vuelta.
“Che loco… ¿Cómo llego a lo del Sabio?” pregunto Carucha.
“¡Ah, cierto! Ja, me re colgué” dijo Liderix y silbó.
El agudo sonido sono fuertemente.
En ese momento, una especie de paloma, pero grande como un águila, se posó sobre el brazo de Liderix.
“Este Falccien es nuestro contacto con el sabio. Vos seguílo que te va a guiar” dijo Liderix.
“O sea, sigo a la paloaguila” dijo Carucha.
“¿La que?” pregunto Liderix.
“El pájaro ese.”
“El Falccien, si”
“Bueno. Vamos Paloaguila!”, dijo Carucha, y ahora si, comenzó su travesía en búsqueda del Sabio de las Dunas.
FIN DEL CAPITULO.